El anti-restaurante
Ludo Bites es una iniciativa del chef Ludovic Lefebvre adaptada a la tendencia global de los Pop-up Restaurants, cambiando siempre de lugar y de menú, e introduciendo elementos únicos e irrepetibles en cada temporada y en cada plato

15 Oct 2010 | Gastronomía



   

Texto: Nidal Barake (@YoCulinario) / Foto: Cortesía Wesley Wong


Cuando la burguesía ascendió al poder, los cocineros de las casas reales tuvieron que democratizar su oficio para poder sobrevivir tras la Revolución Francesa. Leña de un árbol caído, los restaurantes prontamente se convirtieron en lugares claves dentro de la estructura de los placeres de la contemporaneidad. Hoy cuando el alma humana parece estar mutando de nuevo, confirmado ya que el sino de nuestros tiempos es la movilidad, el desplazamiento, los condumios vuelven a cambiar.


Desde sus orígenes oficiales en la Europa del Siglo XVIII, el concepto de restaurante ha mutado constantemente, pero siempre manteniendo un esquema simple, ofrecer una comida en un lugar específico a cambio de una suma de dinero. Parece un principio básico, pero en la medida que evolucionamos como sociedad, también vamos mutando estos principios. Como parte de esta evolución, ha tomado fuerza a nivel global la tendencia de los llamados Pop-up Restaurants o restaurantes itinerantes, en los cuales un chef cocina durante un periodo de tiempo determinado, en un lugar específico, ofreciendo un menú único para dicho lugar.


Tal vez el ejemplo más contundente sobre esta tendencia y su buena receptividad es Ludo Bites, la iniciativa de Pop-up Restaurant del joven chef francés Ludovic Lefebvre, quien fue aprendiz de Pierre Gagnaire y tuvo una frenética carrera que lo llevó en muy corto tiempo a restaurantes de primera línea en Francia y Los Ángeles. Después de llegar muy alto como chef a muy corta edad, Ludo, como se le conoce popularmente, no quería seguir cocinando únicamente para un selecto grupo de millonarios californianos, sino quería poder llevar su creatividad y su talento a un grupo mucho más amplio de comensales.


Es así como nace Ludo Bites, una iniciativa que temporada tras temporada (ya va por la quinta) va acumulando nuevos seguidores gracias a su propuesta en la cual la creatividad no tiene límites, y ofrece una carta bastante accesible al público general. Uno de los elementos que Ludo destaca bajo este concepto, es la total libertad para crear platos rompiendo cualquier paradigma que pueda imponer la estructura formal de un restaurante.

 

Es así como ha introducido platos tan creativos como una carbonara de calamares, un croque-monsieur de foie gras en pan negro, o un mousse de morcilla con manzanas y wasabi. Ludo Bites ofrece una carta reducida, muy creativa y a precios bastante accesibles, lo cual ha generado todo un movimiento a su alrededor, en el cual sus seguidores agotan las reservaciones temporada tras temporada en tiempo récord, convirtiendo a Ludo Bites en la mesa más difícil de reservar en Los Ángeles.

 

Otro de los aspectos interesantes de este tipo de restaurantes es que cada visita es única e irrepetible, en primer lugar el espacio físico va cambiando en la medida en que el “restaurante” va mudando de un sitio a otro, generalmente tomando temporalmente restaurantes cerrados, o utilizándolos en horarios en que habitualmente no están en funcionamiento. Adicionalmente, el menú rara vez es igual todos los días, pues el chef va introduciendo y quitando platos de la carta con total libertad, buscando sorprender frecuentemente al comensal, e incluyendo de vez en cuando los “favoritos” del público. Este aspecto le da un valor adicional a la experiencia, pues al finalizar la comida, el invitado ya sabe que difícilmente podrá repetir dicha experiencia.


El público cada vez más tiende a favorecer este tipo de iniciativas en búsqueda de nuevas experiencias, diferentes a sus restaurantes habituales, por muy buenos que estos sean, con el objetivo de vivir algo distinto. Adicionalmente, este tipo de restaurante es más económico que uno tradicional de la misma calidad, muy en línea con las propuestas de los Bistronomique que sacudieron la escena gastronómica francesa hace cerca de diez años, en los cuales se ofrece una propuesta a la altura de restaurantes con algunas estrellas Michelin, pero en un ambiente mucho más casual y a precios mucho más accesibles, tal como lo hace Yves Camdeborde en su súper conocido Le Comptoir du Relais. Seguramente cada vez veremos estos restaurantes Pop-up con más frecuencia, esperando ser sorprendidos por nuevas creaciones, más innovadoras, más asequibles y en locales menos convencionales.



www.ludolefebvre.com

 

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